Arte Rupestre Quillacinga

La profusión de obras rupestres entre los Quillasingas permite vislumbrar el estado de desarrollo artístico y cultural por el cual atravezaban. Hay que tener en cuenta que según se está demostrando la práctica del arte sobre piedra a nivel rupestre, antecede al desarrollo de la escultórica lítica que como en el caso del pueblo quillasinga, se encontraba en plena evolución cuando se presentó la conquista, así lo atestiguan los hallazgos realizados en varios sitios de ésta área.

En territorio Quillasinga hemos reconocido obras rupestres, de las cuales solamente dos son pictografías o piedras pintadas, las dos ubicadas en el municipio de Pasto. Debemos destacar la trascendencia de estos dos documentos "murales" precolombinos, sobretodo del Pictógrafo de Bricefto o Piedra de los Monos, el cual tenemos la satisfacción de dar a conocer por primera vez y que tiene gran importancia en tanto que además de estar próximo al Pictógrafo del Higuerón, se encuetran formando conjunto con un petroglifo o piedra grabada que inicialmente parece haber estado exactamente debajo de este pictógrafo que está pintado en la saliente de una roca montañosa, con lo que junto con el pictógrafo debieron formar un sitio de oración o de realización de ceremonias.

Recalcamos su importancia por cuanto se ha querido diferenciar a los pueblos o culturas en el quehacer del arte rupestre, diciendo que pueblos o "migraciones" que pintaban sobre las piedras no practicaban el grabado, concretamente se señalaban como oleadas distintas a pintores y grabadores. Por ahora encontramos en el área quillasinga Pinturas y Grabados rupestres ubicados en el mismo sitio y elaborados por la misma cultura.

Los grabados quillasingas fueron ejecutados en bajorrelieves y en huecorrelieves, es decir que los diseños podían sobresalir de la superficie o estar sumergidos en ella, de acuerdo al oficio que se les destinaba. En ambos casos se recurrió a los procedimientos de raspado, percusión o los dos a la vez. Para los huecorrelieves al parecer se conocía una técnica o procedimiento particular que consistía como ya lo obserba Cabrera' en cubrir la superficie del monolito con un pañete y cuando este aún estaba fresco se trazaban los diseños con el dedo o con espátula, luego cuando el pañete estaba completamente seco se procedía a trabajar con el "raspador" o con el "buril" produciendo las incisiones que cuando alcanzaban la profundidad deseada se pulían, esta especial técnica puede verse en el petroglifo de Chapacual (Mpio de Yacuanquer).

En las piedras Pintadas o Pictografías se percibe su avanzado conocimiento de las cualidades físico-químicas tanto de las tinturas como de las superficies pétreas, de allí que estos murales primigenios han podido conservarse donde el hombre no los ha dañado, en magníficas condiciones, conservan algunos signos como en el caso del Pictógrafo del Higuerón, la brillantez pura del color, tal como si no hubieran pasado más de cuatro centurias. Esa brillantez y vivacidad del color se logró con el uso de un aglutinante de origen animal o vegetal, quizá resinoso, pero sobre el cual no se tiene conocimiento.

Los colores utilizados en estas pictografías se limitan al rojo y el amarillo, y el color amarillo al parecer tenían predilección en esta zona y se convierte en una de sus peculiaridades dado que no se han encontrado pictografías con colores amarillos en el resto de la zona andina colombiana, ni siquiera entre las pinturas de los Muiscas quienes llegaron a ejecutar pictografías monumentales como las realizadas en Facatativa. En las pinturas Muiscas se presentan tres colores, el negro, el rojo y el blanco, en cambio entre quillasingas solo se utilizaron el rojo y el amarillo, el color negro aparece más al sur ya en territorio Pasto.

Las pinturas quillasingas obedecen a trazos directos sin silueteo previo, son muy exactos y de tendencia al linealismo.

Los petroglifos cobijan toda el área Quillasinga de Nariño y parte del Putumayo, su distribución en relación con la división política actual se encuentra de la siguiente manera: En el Municipio de Pasto aparecen 20 petroglifos y 2 pictógrafos, en Consaca se conocen 19 petroglifos, en Buesaco 2, en Sandoná 1, en Arboleda 3, en San Lorenzo 2, en San Pablo 5, en Samaniego 1, en E! Tambo 1 y en Yacuanquer 1, que suman 54 petroglifos y 2 pictógrafos, tenemos casi la certeza de que hay muchos más desparramados en diferentes zonas y que en conjunto puden llegar a connotar el proceso "ideológico" entre los Quillasingas.

En los siguientes párrafos vamos a describir algunos de estos monumentos rupestres, los cuales al igual que el resto, están ubicados cerca de antiguos núcleos habitacionales, cacicazgos o aldeas quillasingas, elaborados en rocas in situ, de dimensiones muy variables pero relacionada con su importancia y significación, por ello resulta que los monolitos más grandes tienen mayor cantidad de grabados y están mejor elaborados.

Inicialmente damos a conocer el hallazgo que hiciéramos de un Pictógrafo en las afueras de Pasto, mientras reconocíamos el sitio aledaño al lugar de ubicación del Pictógrafo del Higueron que ya había sido mencionado por W. Cabrera el cual contenía algunos errores en el levantamiento de diseños. El Pictógrafo de Briceño, o "Piedra de los Monos" está ubicado a la altura del kilómetro 5 de la vía que conduce de Pasto a Genoy, está a mano izquierda de la quebrada del Higueron en el sector que corresponde a la hacienda Briceño.

La pintura se aplicó sobre una roca que forma parte de una peña algo perpendicular y sobre cuya base existe una especie de abrigo rocoso, en donde se encuentran algunas piedras removidas por "huaqueros" aficionados de la vecindad, quienes nos comentaron. que habían encontrado restos óseos humanos pero de dimensiones pequeñas y algunas ollas no muy finas.

En este pictógrafo se reafirma el culto que los quillasingas rendían ai mono, aquí se presentan dos monos, de cola entorchada, uno en la parte superior y otro en la inferior de la superficie total del espacio pictórico que abarca 1.70 mts. aprox. El mono de la parte inferior (la cría) es doblado en tamaño por el de la parte superior (la madre) y en el espacio intermedio están ubicados una figura antropomórfica y una antropozoomórfica que consite en un personaje de frente que lleva una especie de máscara y sobre el torso lleva dos bandas cruzadas, a su lado aparece un mono erguido y con su cola entorchada forma una especie de vientre en la ñgura que a primera vista parecería humana.

Esta pintura se trabajó en su totalidad con color amarillo ocre y por las características de la roca la cual al estar a la interperie ha sido azotada por el agua produciéndose bastante oxidación y ha permitido que los liqúenes y otros microorganismos vayan opacando las figuras.

Quebrada del Higuerón hacia arriba se encuentra el Pictógrado del Higuerón que fuera dado a conocer por el eminente científico Wenceslao Cabrera en 1.966 y quien en su descripción omite algunos de los diseños que allí se encuentran. Se trata de una pintura elaborada sobre una roca diédrica, aunque otro elemento pintado en rojo está sobre este diedro y casi tapado por las raices del árbol del Higuerón que se introducen en la superficie pétrea. Con la localización de esta pictografía que se presenta precisamente en una esquina lítica debajo de un árbol milenario de Higuerón, se plantea otro problema digno de estudiarse más ampliamente, pues, entre Pastos y Quillasingas el árbol de Higuerón poseía grandioso poder mágico y curativo, así lo menciona Haro Alvearen su obra "El Shamanismo en el Reino de Quito". Por ello nos parece que el estudio del Arte Rupestre es trascendental en estudios de tipo etnohisíórico y arqueológico en cuanto se interrelacione esta producción de carácter estético-ritual con pautas de poblamiento y características culturales.



Fuente: ARTE RUPESTRE QUILLASINGA Y PASTO - Osvaldo Granda Paz.

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