Historia Pandiaco

Hace unos años, cuando aún el modernismo dei asfalto y el cemento no había hecho cabida sobre el verde singular de los sembrados del Valle de Atriz, las gentes de San Juan de Pasto, buscaban cada fin de semana un sitio, un lugar donde poder disfrutar de las delicias placenteras que depara el paisaje bucólico en los alrededores de la urbe.

Pandiaco, era el nombre que de manera sonora afloraba a los labios para concitar de inmediato voluntades en favor de escoger este pintoresco lugar para desarrollar el paseo dominguero de los pastusos de antaño.

Para la época era un pequeño poblado aislado de la ciudad donde se llegaba atravesando hermosas praderas llenas de trigo, caminando sin peligro de vehículos automotores que rompan el tranquilo discurrir de un día domingo, como sucede hoy en día con la vía Panamericana.

Sus puestos de venta de frito, choclos, habas, empanadas y café, motivaban el paseo hasta los baños termales de Pandiaco, donde además se podía disfrutar de un particular agradable clima que quizá por las fuentes de baños termales a que se ha hecho referencia hacían del lugar un sitio de clima templado.

Este nombre de Pandiaco siempre ha llamado la atención de propios y extraños, diciendo al respecto el habla popular que provenía de PAN y ACÓ, sin mayores explicaciones como suele suceder cuando de dar un concepto se trata por parte de quienes no conocen a profundidad la semántica de las palabras. Héctor Bolaños Astorquiza, en su muy conocido "Diccionario Pastuso" nos dice: Agua oculta. Nombre de un barrio Pastuso en cuya área existen aguas termales."

Lydia Inés Muñoz Cordero es mas explícita en "Historia de Pandiaco desde la Colonia a la República" cuando afirma: PANDIYACU. En lengua Cotche traduciría "río del encanto" o "Agua oculta". PANDI = Encanto o hechizo; YACU = río. En quechua PANDA = Oculto, encanto; YACO= Agua o río. De la contracción fonética del término PANDIYACU, quedó para la historia, solo como PANDIACO, pero su significado prevalece en el tiempo: "Agua que cura".

Pandiaco registra su nombre por vez primera en visita de Tomas López el 30 de noviembre de 1558 cuando llega hasta dicho lugar a tasar la tributación de la población contabilizando 26 tributarios. "En el 58 se menciona a "el pueblo de Pandiaco que es en este valle de Quillacinga". Su tributación refiere a la practica de tejidos de mantas de algodón, chaquiras, alpargatas, cinchas, así como ia elaboración de piezas de cerámica, petacas y esteras. En cuanto a la producción agrícola aparecen el maíz, papas, frijoles, trigo, linaza, nabos, ajos y cría de aves de corral. En Pandiaco, se da la actividad agrícola y artesanal, a buen nivel.

Un año después, 1559, Pandiaco hacia parte de las propiedades entregadas al Conquistador y Encomendero Don Juan Rosero, quien tenía a su cargo 205 indios, 25 de los cuales eran para el trabajo de minas y 150 de mantas. En el año de 1590, es decir 31 años después de haberse registrado en su informe la distribución de las Encomiendas por parte del Oidor Tomas López, Pandiaco aparece a nombre de Don Gregorio Obando, quien la administra como dependencia de la Doctrina de la Iglesia Mayor y Monasterio de la Ciudad de Pasto, pero cuenta con 55 indios tributarios de 206 que habían sido relacionados por el Oidor Tomas López en favor del poblador Juan Rosero. Esta situación demuestra la violenta dominación de los españoles en nuestra región cuando en un período de 31 años "desaparecen" de los registros contables nada mas ni nada menos que 155 indígenas tributarios.

El lamentablemente desaparecido Milciades Chávez Chamorro, a propósito de la Encomienda y la Doctrina dice: "que éstas lograban el sometimiento del indígena, su asimilación a la nueva doctrina y permitían la configuración de !a nueva sociedad en el ámbito nariñense. La encomienda y la doctrina se complementaban, el cura doctrinero era pagado y mantenido por el encomendero, y por consiguiente era defensor aguerrido de sus privilegios y jusfiticadora voz de prebendas".

De acuerdo a la historiadora Lydia Inés Muñoz, manifiesta que "A mediados del siglo XVI, la estancia de Pandiaco localizada en el Valle de la ciudad, presentaba los siguientes linderos: linda por arriba, con propiedad del capitán Don Pedro Enríquez de Guzmán, por abajo con el río de la Carnicería, por un lado con la estancia de Fermín de... y por otro con la quebrada del pueblo de Pandiaco.

La transacción de la hipoteca de la estancia de Pandiaco a nombre del menor Francisco de Obando y Cornejo se adelanta por el tutor Señor Enríquez, en 700 patacones".

"Según provisión del 8 de febrero de ese año, se cumplían las diligencias en relación a la "propiedad de la encomienda de los indios de los pueblos de Pandiaco" quien dictaba que el niño Francisco de Obando y Cornejo, "sea investido de los indios de Pandiaco y Chuguldí, y en sus frutos y arriendo sobre Barbacoas"

José Rafael Sañudo, hablando de "La Colonia bajo las casa de Borbón", refiere que cuando se visitó las encomiendas de la región por parte de Juan Forero, a solicitud de Francisco Miguel de Robles, Juez de Residencia, la encomienda de Pandiaco estaba a nombre de "María, hija de Mauricio Muñoz de Ayala y Juana Narváez que sucedió a su esposo Javier Rosero en las encomiendas de PANDIACO, Jongobito, Mombuco y Chuguldi"

El científico francés Juan Boussingaull que estuvo por estos lares por el año de 1830 describe así su visión sobre Pandiaco: "Desviando un poco del camino, entré en el caserío de Pandiaco, para examinar la fuente termal de la que me habían hablado. Sale a la derecha de un río con agua acida, gaseosa, ferruginosa y con temperatura de 36.1 grados centígrados, siendo la del aire de 15.6 C., es abundante y deposita sin sedimentación calcárea del que esta formado el fondo del pequeño Valle de Pandiaco. Este calcáreo produce la cal que se usa en Pasto".

Felipe Pérez, quien estuvo en Pasto por el año de 1862, se refiere en estos términos del sector:"descubrí en toda su belleza el lindo valle donde esta edificada Pasto, salpicado de pequeños pueblos indios, compuestos en su mayor parte de una iglesia o capilla y un grupo de casas... Bajando hacia el valle se ve a la izquierda y en un hermosa llanura la hacienda de Pandiaco que parece poblado y es una de las mejores de Pasto".

Las fuentes termales que conocimos cuando niños ya no existen, todo parece indicar que cuando se construyó la vía a Torobajo como posible alternativa para el aeropuerto Antonio Nariño, se afectó ios canales naturales internos del agua y hoy ya son historia, una lastima por cuanto se perdió una fuente de ingresos para el sector al igual que las propiedades curativas que según estudios realizados de la época tenían dichas aguas.

El nombre de Pandiaco ojalá no se pierda como se está perdiendo gran parte de los nombres originales de Pasto y del departamento de Nariño en general. Se hace necesario que nuestra gente identifique y asuma la identidad que se tiene con el objeto de rescatar nuestros valores, no hacerlos perder y conservar con orgullo todo aquello que nos identifique frente a los demás pueblos de Colombia.

PANDIACO Y LOS ACONTECIMIENTOS EN LA INDEPENDENCIA

 El encontrarse ubicado hacia el sector Noroccidental de Pasto, hizo de Pandiaco un paso obligado a las fuerzas, tanto las de Pasto corno aquellas que venían en son de guerra desde Popayán y Santafe.

Un acontecimiento que indudablemente contó con la participación de las gentes de Pandiaco fue el sucedido el día 2 de febrero de 1821 cuando se enfrentaron, no propiamente en terrenos de Pandiaco sino en predios de Genoy, los generales Manuel Valdéz al frente de los republicanos y don Basilio García por el sector de las gentes de Pasto.

Oportunamente analizamos el combate de Genoy al igual que sus consecuencias inmediatas, por ahora hacemos únicamente ia referencia de la participación que con seguridad se dio de las gentes de Pandiaco, no solamente en el combate de Genoy sino en todos y en cada una de las confrontaciones sucedidas desde 1809 hasta 1824, cuando Pasto fue prácticamente un campo de guerra resistiendo dos fuegos, el proveniente de las gentes de Quito al sur y el del norte de quienes venían de Popayán y Santafe.

Fuente: Los Poblados del Valle de Atriz, Enrique Herrera Enríquez.

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