Juegos Autóctonos de Pasto

Ejercicio recreativo sometido a reglas especificas, el juego es elemento vital en el contexto cultural, histórico y sociológico de cualquier región. El área andina nariñense posee juegos dignos de ser conservados. A continuación veremos algunos de los que a lo largo del tiempo, conservan sus características autóctonas.

 

Juegos de competición

La Chaza. Considerada la chaza como juego tradicional de Nariño, posee aportes significativos venidos de América y Europa, y marcada semejanza con el tenis, aunque el campo en este caso no se presenta dividido por ninguna red.

Según explicaciones de José Guerrero Mora, éste es un deporte originario de Francia. Su nombre responde a “una corrupción del verbo francés chasser, que entre otros significados, expresa la idea de arrojar, lanzar y desechar e indica también la acepción contraria: cazar o atrapar. Data de tiempo inmemorial y se practica desde la época precolombina.

En la actualidad, este juego de pelota es característico del departamento de Nariño y de algunas áreas vecinas como el territorio del Putumayo, el sur del Cauca y la provincia ecuatoriana del Carchi, región que va del río Mayo en Colombia al rio La Chota en el Ecuador.

Su cancha, de forma rectangular, luce amplia y abierta y de acuerdo a la modalidad, varia en una extensión comprendida entre los seiscientos y los mil metros cuadrados. El terreno de juego está limitado por dos líneas laterales denominadas cuerdas, distanciadas la una de la otra entre los diez y los veinte metros. En el centro se encuentra una línea divisoria llamada tranquilla que separa la cancha en dos partes.

Cuando el transcurso del juego y  en lo que va del servicio a la recepción, la pelota toca el piso en dos ocasiones, hay chaza a favor del que sirve. Los jueces marcan la chaza con banderines, piedras u otra señal. Los jugadores cambian de campo al hacer dos chazas los puntos se encuentran así: el primer acierto se denomina quince, el segundo treinta, el tercero cuarenta. Es entonces cuando se alcanza un juego.

Se pierden puntos cuando falla el saque, sea porque la bola cae fuera de las cuerdas, no alcanza a traspasar la tranquilla o pega en ella. También en el momento en que la pelota toca una de las líneas demarcatorias del terreno o se precipita fuera de la cancha, por error ocurrido en el momento de recibirla, porque desciende fuera del campo antes de sucedido el primer rebote, se golpea con la pelota a un compañero de equipo o se toca luego de que haya sido lanzada por un jugador del mismo bando. El equipo pierde quince puntos por cada falla.

El partido se juega entre dos personas llamadas cotejas; pero también en equipos donde participan tres o cuatro jugadores, quienes devuelven y atajan las jugadas. Cada grupo tiene como sacador al más hábil de todos para lanzar la bola. Al comenzar el sacador grita: ¡juego!. El otro bando debe contestarle: llego, indicando así que está listo para empezar; de lo contrario contestan: jugará. Si el saque no es reglamentario, el bando contrario dice: cojo. A continuación agarran la bola para que se repita el saque.

Por las tardes, después del trabajo o los fines de semana y días festivos, los jugadores de chaza practican este deporte. Tanto los espectadores o barras como los jugadores hacen las apuestas de rigor. El juez recibe entre tres mil diez mil pesos por cada unos de los apostadores, lo que equivale a diez por ciento del total de las apuestas hechas. Corresponde al juez dirimir las contiendas que se presenten entre los jugadores. Los fallos generalmente son correctos y siempre inapelables. Cuando se presenta alguna discrepancia, por lo general se juega “bola vuelta”, lo que equivale a repetir el saque. Si no hay conciliación, los jugadores menos favorecidos se alzan es decir abandonan el partido.

En lugar de llamarse partidos, los grandes desafíos reciben el nombre de “cotos”. No hay tiempo estipulado en la duración de cada uno de ellos. Para los campeonatos internacionales se asignan tres jueces: dos para los laterales y otro que tiene a su cargo marcar el saque.

El juego de chaza posee tres modalidades: la pelota de mano, la chaza de tabla y la pelota de bombo. La Pelota de Mano, primera y más antigua de las tres modalidades, se juega con la mano empuñada. En tiempos remotos se utilizaba para esto una bola hecha de trapo y lana, o se tomaba un pedazo de caucho que se iba envolviendo en los mismos materiales hasta lograr la forma necesaria. Actualmente la pelota más usada en este tipo de juego, es la de caucho: una bola forrada en dos tapas de cuero cosidas con hilo o pita, o guarnecida en un forro tejido con hilo resistente y con un peso de 70 gramos.

Para el desarrollo de la segundad modalidad o Chaza de Tabla, se utiliza una tabla o raqueta con aproximadamente 30 centímetros de ancho. El largo de esta va de acuerdo a la fortaleza de los brazos del jugador, ya que su peso oscila entre los dos y ocho kilos, posee una serie de pequeños conos de caucho denominadas chazos, y luce adornada con vistosos colores y calcomanías. Su peso compensa el de la bola que se suma un total de 800 gramos.

La pelota de bombo, tercera de las tres modalidades, consiste en un juego donde se emplean tablas forradas en cuero o vejiga de carnero. Con peso variable, para su ejecución suele usarse a veces la misma pelota de tenis.

En pasto existen 4 canchas donde es posible jugar chaza. Una ubicada en un terreno aledaño al estadio Libertad; la cancha llamada del Ejido, la que corresponde al barrio Miraflores y la de la Pastusidad.

El Sapo. El sapo consiste en una caja de madera en cuya parte superior se encuentra la figura de un sapo escoltado por varios orificios. Los jugadores, ubicados e una distancia de tres o más de la caja, lanzan sucesivamente seis argollas metálicas buscando introducirlas en la boca del sapo o en los orificios adyacentes. La puntuación obtenida varía de acuerdo a los aciertos del jugador. Quien logra introducir una argolla en la boca del sapo, obtiene 5.000 puntos que se le sustraen al equipo contrario. Cada puntuación varía entre los 3.000 y los 200 puntos.

Los lanzamientos se realizan en forma alternativa y el ganador será el equipo que alcance el total de puntos acordado con anterioridad al juego.

El Cuspe. Consiste en una especie de trompo elaborado a mano en un troco de madera. Difiere del trompo tradicional en que es más alto, delgado y tosco. De forma cilíndrica terminada en punta, tiene aproximadamente 10 centímetros de altura. El juego consiste en hacer bailar el cuspe azotándolo constantemente con una cabuya que estará húmeda o seca en el momento, de acuerdo alas preferencias del jugador.

 

Juegos pasatiempos

La Purishinga. La palabra purishinga significa en quechua “que baila o se mueve como borracho”. Éste es un trompo vegetal confeccionado con la mitad de la cáscara de la granadilla seca todavía  y adherida a la rama, la cual debe tallarse para forma la punta del trompo. El jugador ha de colocar sus dedos pulgar e índice en la punta par dar la purishinga el movimiento necesario.

La Pirinola. Los indígenas dieron a este juego el nombre quechua de piriruy. Se parece al trompo que todos conocemos pero a diferencia de éste tiene cuatro caras, cada una con distinta posibilidad de suerte: perder todo, sacar todo, meter algo y sacar algo.

A lo largo del juego, el jugador la hace bailar y ésta al caer determinada el resultado de la apuesta que entre otros logros consiste en la adquisición de dinero, granos de maíz, frijoles, caramelos o bolas.

Los Zumbambicos. El zumbambico está constituido por un disco perforado en el centro que gira sobre un cordel torcido previamente. Se originó en la comunidad de los pastos, la cual los confeccionaba en oro adornado con artísticos calados geométricos. En la actualidad se hacen de lata o simplemente con tapas de gaseosa o botones plásticos.

 

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