Santuario Eucarístico de Maridiaz

La Madre Caridad Brader, eligió a Pasto, sede de la Casa Madre de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada. El sueño de la santa e insigne religiosa suiza, fundadora de la Comunidad Franciscanas de María Inmaculada, era contar con un lugar para la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, con la Hostia expuesta en la custodia, día y noche, permanentemente.

El privilegio se autorizó por la Santa Sede gracias al papa Pio XI y se puso en práctica el 22 de agosto de 1928, día de la bendición de la nueva capilla de la Casa Madre de la Congregación, escenario magnífico que crea el ámbito para la reflexión con una luz que entra discretamente por el camino de colores de los vitrales, en tanto que la plegaria de los fieles sé apega al susurro musical y se siente, el alma más próxima a Dios.

La construcción de la actual capilla empezó el 10 de enero de 1929 y la bendición e inauguración tuvo lugar el 28 de diciembre de 1930. Monseñor Arturo Salazar Mejía, Obispo de Pasto, nombre que se pronuncia con nostalgia, en marzo de 1993, le confirió a la Capilla Eucarística de Maridíaz el título de Santuario Diocesano.


ESTILO ARQUITECTONICO Y DISEÑO ARTISTICO

Este hermoso lugar, construido y conservado con preceptos de habilidad artesanal y fervor religioso, es una exquisita muestra de la arquitectura regional. Está compuesto por una nave central y dos laterales en las que sobresalen los hermosos vitrales con temas alusivos a la pasión de Jesús, los cuales dan forma al maravilloso conjunto ornamental de la capilla, invitando a la oración y reflexión fervorosa.

El altar, recubierto en madera con laminilla dorada, alberga el Santísimo Sacramento, custodiado por dos ángeles guardianes, además de la hermosa talla de Jesús Crucificado.

El Santuario Eucarístico cuenta con un coro de madera, ubicado frente al altar principal, el cual alberga un valiosísimo órgano de fabricación Suiza, como de Suiza son los vitrales que bordean el Santuario y representan las estaciones del Vía Crusis.
Recientemente se ha construido en la parte externa del Santuario, una capilla a manera de mausoleo que guarda las cenizas de la Beata Madre Caridad Brader, como homenaje a su memoria.