Templo de San Andrés

La orden de levantar una Ermita consagrada a San Andrés la hace el Cabildo de Pasto, luego de la erupción del volcán Galeras el 9 de diciembre de 1580. El 30 de abril de 1582 se inició con la construc­ción que estuvo a cargo del albañil español Iñigo de Eraso, se concluyó en 1591. Era ermita porque estaba situada en despoblado, no se ha­bía extendido hasta allá la ciudad. Cuando el paso de los años y los repetidos temblores dañaron esa pequeña capilla, se inició la construcción de la iglesia con mayores proporciones y ambicio­so proyecto en 1850.

En 1938 el Padre Lidoro Santacruz M. Pbro. estaba empeñado en reconstruir el tem­plo, tan vinculado a la historia de Pasto; sin embargo el actual templo de San Andrés, nombre también de la parroquia, fue levantado solo hasta el 4 de agosto del mismo año por monseñor Diego María Gómez, des­de entonces, los diferentes párrocos lo han embellecido y dotado.

El templo de San Andrés se encuentra ubicado en uno de los sectores más tradicionales de la ciudad, conocido como Rumipamba, que en quichua significa "llanura de piedra". Rumipamba ha sido escenario de importantes acontecimientos para la historia de Pasto, como la decapitación, en 1564, a manos de las autoridades españolas, del joven criollo Gonzalo Rodríguez quien, desde comienzos de la colonia, buscaba la independencia de este territorio. Este hecho le otorgó la categoría de "precursor de precursores".


ESTILO ARQUITECTONICO Y DISEÑO ARTISTICO
 
Su construcción no obedece a un estilo o modelo definido, aunque su aspecto externo se asemeja al estilo románico.

Desde comienzos del siglo XIX se rinde cul­to en San Andrés a una bella imagen de la Dolorosa. Fue propiedad de don Francisco Delgado Rosero y su esposa doña Ignacia Narváez Zambrano. Luego de sus hijos Basilio, Melchor y Tomás Delgado y Narváez; don Tomás testó el 29 de junio de 1806,

El templo cuenta con un retablo construido en dos cuerpos, que permite distinguir su homogénea distribución de cuatro pares de columnas dispuestas a lado y lado del nicho central, constituyéndose en el centro de interés, por cuanto en él se destaca la Dolorosa, centro de atracción en las procesiones de Semana Santa. Por su valor artístico esta imagen compensa la austeridad en la estructura arquitectónica.

Otras obras destacadas son: el óleo del Señor de las Sentencias, las imágenes de San Nicodemus, José de Arimatea y la Verónica. El templo de San Andrés se constituye en una verdadera herencia histórica de Pasto.